La Plataforma del Tercer Sector, en su estudio «Igualdad en el empleo en las entidades del Tercer Sector: brechas y medidas implantadas» (2025), destaca su papel en el empleo femenino en España. El 74 % de las personas empleadas son mujeres (más de 400.000), lo que representa el 5 % del total de la ocupación femenina, el quinto mayor empleador de mujeres del país. Esta feminización es aún más evidente si tenemos en cuenta que en el 54 % de las entidades las mujeres representan más del 80 % de sus plantillas.

Sin embargo, esta realidad convive con una desigualdad estructural. La conciliación en España sigue marcada por una profunda brecha de género: el 73,6 % de la carga de cuidados recae en las mujeres. Más de la mitad (56 %) atiende diariamente a menores o personas dependientes, frente al 29 % de los hombres. Además, las mujeres dedican el doble de tiempo a tareas no remuneradas (INE).

Por otro lado, las dinámicas organizativas propias de las entidades sociales con la presión derivada de la gestión de proyectos, los plazos administrativos, la elevada carga de trabajo y la programación de actividades fuera del horario laboral, incrementan el riesgo de sobrecarga y fatiga laboral de los equipos. Una situación que, si no se revisa, puede terminar reproduciendo las mismas desigualdades.

Por tanto, resulta imprescindible diseñar medidas de conciliaciones flexibles y personalizadas, capaces de adaptarse a distintas realidades laborales y personales. Los avances en igualdad del sector, como el hecho de que el 52 % de las organizaciones ya cuente con Planes de Igualdad y un 20 % esté en proceso de elaborarlos, van en esta línea, incorporando herramientas que buscan equilibrar el compromiso social con el bienestar de quienes sostienen el sector.

Pero no es suficiente.

Es necesario implementar una verdadera cultura organizacional basada en la corresponsabilidad, cambiando el enfoque y cuestionando dinámicas que damos por hechas para evitar implantar medidas de conciliación que faciliten que las mujeres “lleguen a todo”. Reconociendo, por tanto, que las tareas de cuidado y los trabajos que sostienen la vida no pertenecen al ámbito individual, y deben ser asumidas por toda la sociedad.

Aspiramos a un Tercer Sector donde el bienestar no dependa de la renuncia silenciosa de las mujeres. Por ello, deben ser capaces de adaptarse y distribuir mejor los tiempos y las responsabilidades

Porque cuidar también es transformar. Y asumir la corresponsabilidad, aunque tenga un coste, es una inversión en futuro. Un paso imprescindible para reducir desigualdades y construir un Tercer Sector más justo, también por dentro.